La temporada fuerte del pejerrey es de otoño a primavera: en la mayoría de las lagunas y aguas del interior bonaerense el pico va de abril a septiembre, con el invierno como la época de los ejemplares de mayor tamaño.
Importante: la veda. En la provincia de Buenos Aires rige del 1 de septiembre al 30 de noviembre, los meses de mayor reproducción: durante la veda la pesca deportiva solo se permite sábados, domingos y feriados, con cupo limitado por pescador. Fuera de la veda, cada espejo de agua define su propia ventana legal, así que conviene revisar el reglamento vigente antes de organizar la salida.

Río de la Plata: Berisso y Cerro de la Gloria
Berisso es el destino pejerreyero por excelencia del Río de la Plata: salidas embarcadas todos los días de la temporada, con calidad por encima de cantidad. Hacia los sectores más profundos aparecen los matungos; cerca del Canal Mitre aumenta el número de capturas, con menor porte promedio.
En Cerro de la Gloria la pesca embarcada viene excelente, con actividad que suele afirmarse a partir del mediodía y escardones que superan los 40 cm. Un dato de carnada que hace diferencia: el filet de saraca bien rebajado; como alternativas, magrú, el propio pejerrey o sábalo. La mojarra, en esta zona, no está dando resultado.
Sur bonaerense y lagunas del interior
En el sur, Bahía San Blas y la Laguna Salada (Madariaga) son clásicos: pejerrey de calidad, con piques fríos pero ejemplares de ladrillo. Chasicó y Cochicó sostienen el grueso de la pesca de laguna del interior bonaerense.
El patrón es parecido en todos lados: cebada intensiva, boyador fino y carnada chiquita (gusarapo o masa). En el norte, Embalse Cabra Corral y otros espejos salteños y tucumanos mueven la temporada más hacia el invierno austral, con salidas embarcadas y buen promedio de tamaño.
Horarios y técnica base
La mejor franja es la madrugada hasta media mañana; después, si el agua está quieta, los bajones mandan y conviene trabajar con boyador más profundo o anclando más lejos.


